Sara Beatriz Vanegas

Sara Beatriz Vanegas poeta que vive entre dos continentes, dos cosgomonías de mundo casi antagónicas, nació de familia humilde en Cuenca (Ecuador) y ha pasado parte de su vida estudiando en Alemania, donde se Doctoró en Filología germánica. también es editora y es de las más reconocidas críticas literarias en el Ecuador.
Ha publicado en poesía:
Al andar, Más allá del agua y Antología poética, entre otros. Dirigió las antologías Poetas de la Mitad del Mundo. Antología de poesía escrita por mujeres ecuatorianas y Diccionario de autores ecuatorianos contemporáneos.

Sara VANÉGAS COVEÑA: DE LA MUERTE Y OTROS AMORES

CAFÉ
mientras espero el día
Alejandra y Alfonsina y Safo
se acercan a mi mesa
ordenan café negro
y agua
compartimos el pan
la soledad la muerte
de rodillas
en un poemas gris
desubicado

LA ESPERA
antiguos muros oxidados
el sol es una brasa triste sobre las piedras
mientras el musgo milenario torpemente se arrastra
de los postigos a tus ojos
cansados de tanta espera

NÓMADA
llegas a mí: la mirada cortada. detenida en ese antiguo paraíso. bajo un sol
canicular o un frío que paraliza. que engendra rosas en las dunas y
las arroja al camino del por siempre nómada. ajeno al consuelo de los oasis. la
garganta seca de sed e invocaciones. solo te queda el recuerdo prófugo de la
miel los aljibes las lunas danzando sobre las almenas. solo el escalofrío
sagrado de lo que no muere…
llegas. bebes en mí el agua salobre de tu linaje… y la tarde se abre en
ciudades imposibles desde tus ojos
—-
catedral en llamas bajo el agua. rumor de viejas oraciones. a los astros a la
efímera transparencia de las olas. túneles secretos rampas y espejismos. toda
una ciudad en sus naves. toda una leyenda de música y misterios. grandes
ojos y pechos escamados. que hoy vuelven con la luna azul
y el planeta temblará en cataclismos:
el futuro no es sino una brizna del pasado

DANZA ÁRABE
A Piotr Tchaikovsky
desde el fondo del antiguo mar apagado (su alma insepulta aún sueña con
blancos veleros y finas sedas) una voz apenas audible rompe la sábana de
fuego en rara melodía. la lenta caravana se mueve pesada, ignorante de esa
música. mientras el día crece ávido entre dunas y pájaros caídos.
al atardecer, la voz ha cuajado en el verdor súbito de una palmera.
—-
un hilo de luz látigo sobre tus ojos:
ves la ciudad entre balcones y brumas
la ciudad dormida/ la que espera ser nombrada
pero la noche te borra su esplendor
y ciega tu lengua…
—-
ciudades olvidadas
campanas que doblan insistente seca absurdamente
figuras fantasmales ascienden escaleras de humo
a ninguna parte
una espesa neblina acaba por ocultar
sus ojos ausentes
A Giorgio de Chirico

sombra que deambula sobre mis párpados
plaza muda
ventanas congeladas
cielo crudo violento
muy lejos
la silueta del tren que escapa
de ese raro e inmóvil paraíso
mis manos saborean el humo
que va quedando atrás.

NAUFRAGIO
aguas que bautizan gaviotas velas y puertos encandilados. te cubren con rosas azuladas.
te vuelven a la playa. hastiada y solitaria. vacía.

INCONCLUSA
A Franz Schubert
1
como un lamento que sube desde la hondura. abre sus alas de mariposa
oscura. te envuelve y te transporta a su misterio. extasiada, tú recoges flores
de sombra en el camino…

2
caminas a tientas bajo un cielo negro. luna inmensa y ausente. solo el aullido
salobre de la mar. cual fiera que clama por sus hijos extraviados. y un fuego
negro te va quemando las huellas. tú vuelves la mirada: siluetas informes
agitan pañuelos de brea…

3
un ángel oscuro te abre paso entre la bruma: el ara es un espacio infinito. te
tiendes sobre la piedra. y esperas la melodía…

 

y te encuentras gritando en la oscuridad
sobre escalones de humo y hollín
un nombre astillado de repente
enmudecido/
tu grito es un espasmo que arroja
olas de ceniza desde tu lengua
flagelada
—–
noche que crece desde los ojos de los ahogados
se riega sobre tu lengua
te deja palabras oscuras
para nombrarla
para nombrarme…

TU VOZ
tu voz que me crece desde adentro. me llena los párpados las manos la
garganta. tu voz verde como la ola más alta del verano. desbordándose por mis
ojos mis dedos. que se torna oasis o flores de arena. pájaros que vuelven de su
erranza con las alas rotas de polvo y distancia… tu voz que todo lo alumbra y
todo lo anochece. desde mi eterna mudez

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