soneto al che

  Me llegaba el silencio   la agonía

de los pueblos sedientos de ternura

cuando tu voz de fuego y valentía

desplegó al pedregal  la mano pura

 

y la extiendes  la entregas de caricia

y en tu cuerpo de rostro bien amado

se levanta la suerte de una brisa

que alienta de fragancia tu llamado.

 

Che de la Sierra y de los Andes  hijo

conviertes el altar del crucifijo

en tu propia colina legendaria

 

y por mi amor  sembrado en cada verso

te  presiento en la estrofa luminaria

del poema crucial del Universo.

Juanita Conejero*

 

*Soneto leído por autora en el Anfiteatro de la Escuela de Filosofía y Letras de la UNAM (Universidad Autónoma de México) en ocasión del cierre del evento poético latinoamericano “Ser al fin una palabra”,  celebrado en la capital mexicana, en el año 2006 .

 

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