tres poemas del indio nabori dedicados a la gesta del moncada

por Maria de los Angeles Polo.

Si un poeta cubano le cantó a la epopeya del 26 de Julio de 1953, ese sin lugar a dudas es Jesús Orta Ruiz, el Indio Nabori.

Recorriendo ligeramente su obra poetica encontramos varios poemas dedicados a la gesta heroica y a sus protagonistas.

Hoy quiero compartir con ustedes una pequeña muestra de tres poemas suyos inspirados en el Día de la Rebeldía Nacional o en aquel grupo de jóvenes que se dispuso aquella mañana a conquistar el cielo por asalto.

ERA LA MAÑANA DE LA SANTA  ANA…

Era la mañana
de la Santa Ana,
mañana de julio pintada de rosa.
Nadie presentía que saldría el Sol
por la silenciosa
granja de Tizol.
Santiago el Apóstol, marchito, dormía
como derribado por la algarabía
de conga y charanga, locura y alcohol.
Era la mañana
de la Santa Ana…
¡Oh, la incubadora
de la redentora
granja Siboney!
¡Qué gloriosos gallos dieron a la aurora
viejas y olvidadas posturas de Hatuey!
…….
Iban decididos por la carretera…
Por todo el paisaje se abrió la bandera.
En la caravana de los inmortales
iban dos mujeres de pureza estoica:
también procedían de la granja heroica,
de la incubadora Mariana Grajales.
Eran soles previos que con su alborada
rasgaron las nieblas del cuartel Moncada
La Patria en tinieblas vio sus rumbos claros
a la luz precisa de urgentes disparos.
Era la mañana
de la Santa Ana.
La sangre vertida no fue sangre vana.
……
¡Qué ciegas estaban las manos de aquel
que arrancó los ojos, los ojos de ensueño
los ojos de Abel!
¡Los ojos de Abel!
que ahora son estrellas de un cielo risueño
y alumbran el paso triunfal de Fidel!
Los mártires todos invaden el día,
alegran ciudades, liberan el monte…
Ya escucho los cantos de Gómez García
en rápido tránsito de flor a sinsonte:
-26 de Julio: heridas
por donde surgió la aurora:
alta fecha vengadora
de las fechas ofendidas.
Caliente sangre de vidas
rotas por el heroísmo
cuando traición y cinismo
bailaban sobre un calvario…
¡Oh, rocío necesario
a la flor del patriotismo!
….
Es la voz de toda la tierra cubana:
-¡Gloria a la mañana
de la Santa Ana!

Otro poema del Indio Naborí,tal vez menos conocido es uno titulado A los mártires del Moncada,  del que cuyoles comparto el fragmento que le dedicara  aljoven revolucionario artemiseño Pedro Véliz Hernández Caro.

Pedro Véliz Hernández, Caro
Era preciso construir,
La nueva patria, el porvenir,
Y el edificio sería caro,
Caro como tu nombre claro,
Y para gloria de tu oficio,
Te distes a trabajar el edificio
Firme de la patria futura,
Donde echó tu sangre pura
Los cimientos del sacrificio.

Artemisa fue uno de los territorios que más hijos donó en Cuba a la causa del Moncada. A ellos precisamente el Indio Naborí dedicó estos versos.

Artemisa

Los valientes Aqueos de la Ilíada tuvieron a Minerva como escudo y divisa

los jóvenes Aquiles del ataque al Moncada tuvieron su Artemisa.

No la Artemisa diosa de los mitos paganos

sino la tierra roja de Pinar de Río

surco de luz abierto a los fecundos granos

del Centauro de Oriente, Comandante del Brío.

Polvoriento de pena y de camino agrario.

¿Dónde están Artemisa – pregunta el Gigante –

tu joven campesino, tu joven proletario,

tu joven estudiante ?

Tocó Artemisa un rojo subterráneo clarín

Y saltaron sus héroes:

¡Hermosos y calientes corazones!

Artemisa, la esposa de algún Quirón veguero,

Los inyectó con sangre de leones.

Y de allí, de la entraña de Artemisa,

Como del arco rojo de una Gran Cazadora

salieron estas flechas de coraje y sonrisa.

A clavarse en la noche para traer la aurora.

Desde entonces la tierra de la piña gustada

También dio, para el pueblo, trágicas amapolas.

Artemisa en el Granma jineteando en las olas.

Artemisa en las lomas orientales.

Artemisa en la puerta del Cuartel Goicuría.

Artemisa en los órganos de senos colosales

Artemisa en Palacio peleando a pleno día

Artemisa en los montes villareños.

¡Artemisa de frente dondequiera!

¡Gloria para el coraje de los artemiseños!

¡Hay sangre de Artemisa brillando en la Bandera!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *