la luz broder, la luz

Este 26 de julio amanecimos con la noticia del fallecimiento del poeta cubano Sigfredo Ariel, uno de los autores más admirados en el panorama literario nacional.

Una nota de la Asociación de Escritores de la Uneac así lo confirmaba:

 La Asociación de Escritores de la Uneac informa a todos sus miembros que a las 12 y 20 minutos de esta madrugada del 26 de julio de 2020, falleció en La Habana el escritor Sigfredo Ariel Perez-Guedes.
Su cadáver será cremado por decisión personal.
Sigfredo Ariel, con una vasta y prolifera obra como poeta, narrador, ensayista, dibujante, guionista de radio, cine y televisión y productor musical nació en la ciudad de Santa Clara el 31 de octubre de 1962, tenía al morir 57 años.
Fue ganador de premios como el David de Poesía en 1986 y el Julián del Casal de la Uneac en dos ocasiones (1998 y 2005) y varios premios Cubadisco por notas discograficas .
Sigfredo fue también, asesor de la película Buena Vista Social Club, productor de discos de música tradicional y popular cubanas y entre otros reconocimientos, se hizo acreedor de la Distinción por la Cultura Nacional y la Medalla conmemorativa Fundación de la Ciudad de Santa Clara.
Llegue a familiares y amigos del poeta Sigfredo Ariel,las más sentidas condolencias a nombre de la comunidad de escritores cubanos y de su vanguardia artística, la Uneac.

TRES POEMAS DE SIGFREDO ARIEL.

GRULLAS DE BUTÁN

En las cumbres congeladas donde se ponen
a los parientes muertos cercenados en pedazos
para alimentar a las aves emigrantes, las grullas
abren sus enormes alas y rumbean el día entero
hasta que se pone el sol dan lo mejor de sí
en la violenta danza erótica con sus infinitas
patas articuladas de manera asombrosa
al parecer ridículamente felices
y en parejas siempre

Son las grullas cuellinegras que regresan
cuando cede un poco el hielo —solo finge que
cede como las autocracias o algún amor diario
que te dio por perdido— Son las invariables grullas
de Bután que se aparean de por vida como oyes:
una sola pareja de por vida
Por eso cuando
vuelve la rara primavera al tejado del mundo
la llegada de una grulla solitaria
es triste de ver.

RADIO SARUSKY

En un ejercicio de atardecer con whisky
brasileño, riéndonos de peces
de colores y en especial de uno mismo
escuchaste a Jaime, huérfano
de padre y madre, polacos muertos
en diferentes campos de exterminio, decir
—Si olvidas que eres judío, alguien
no judío te lo recordará

—Estate atento a las casualidades
que por cierto no existen: una muestra
es esa estrella de David en el granito
de la casa donde has venido a dar, me dijo
Jaime ayer, sin una gota de alcohol
pero ya en sueños.

CONUCO’S DREAMS

Como Sebastián el santo hincado
y machacado por todas partes subo
a un vagón camino a la provincia
y demoro en llegar un siglo entero

Duermo todo el camino: tierras yermas
y fábricas vacías hicieron que soñara
con un cultivador o soñara convertirme
en un cultivador No estoy seguro

Cuando regreso al parque principal
advierto que unos yumas se apoderan
del banco en que salvajemente
día tras día discutimos de pelota

Con el dinero que me den por recordar
sones viejos remendaré parte del techo
Algo quedará para ayudar a que un amigo
pague tremenda multa y quizás viaje
de nuevo a la provincia
a ver qué sueño.

Las redes sociales han sido también el espacio ideal para que sus muchos amigos e incontables lectores expresen el dolor por su temprana partida y compartan además el más popular de todos sus poemas, La luz, broder, la luz…ese que dejó de ser suyo para formar parte del patrimonio de todos.

LA LUZ, BRODER,LA LUZ

Mirar caer la nieve en la oficina de registro
cuando uno es la señal con un pañuelo, un sauce
que huele a mar del trópico, un animal aislado.
Pudiera caer ahora mismo la nieve sobre los edificios
en copos graves
pudiera morirme si me viera en una cerrazón
que tumba la cabeza
hasta las manos de los padres
que esperan sentados en un parque
y que no saben nada.

Un hombre quitaría con una vieja pala esta ceniza.
Vagamente regresa a aquel lugar
donde llovía detrás de la cabeza
cuando tuvo otro nombre y una cicatriz en la barbilla
y era hipócrita y humano
como un pobre diablo.
Bebía en los circos de ocasión
y tenía el bolsillo repleto de llaves inservibles
y un temor absoluto de la soledad.
Seré yo mismo acaso si fuera tenedor de libros
o fuera neerlandés y conociera la magia
y si en el extremo de mi vida la nostalgia
me pasmara las manos sobre el hielo.

Job pudo reposar sin violentarse
sobre este caracol marino
y las sabanas pudieran estar llenas de alfalfas
o de termas brillantes o de casas de troncos.
Quiénes seríamos entonces / calle abajo
acaso compraríamos el periódico de la mañana
cayéndonos de sueño
y las mandarinas y el pan dulce.

Estos años románticos los querrán los hijos de los hijos
y buscarán la letra en el registro, nuestros discos
los papeles sucios.
Voy a morir sin ver la nieve
qué hubiéramos adelantado bajo la nieve harinosa
esa pequeña aventura en nuestra luz:
el paso de un astro, la carrera de una estrella.

Estos días van a ser imaginados
por los dioses y los adolescentes que pedirán estos días
para ellos.
Y se borrarán los nombres y las fechas
y nuestros desatinos
y quedará la luz, bróder, la luz
y no otra cosa.

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