eliseo diego: revisitar su legado

Acercamiento a la obra de un ilustre intelectual cubano, quien fue homenajeado en la edición 29 de la Feria Internacional del Libro de La Habana.

El libro fue publicado por Colección Sur, que dirige el poeta Alex Pausides.

Por SAHILY TABARES

Foto: LEYVA BENÍTEZ

Al disfrutar de una escritura que revela infinitos sentimientos afloran en caudales ideas, valoraciones y nostalgias esparcidas en palabras que fluyen desde la pasión más entrañable.

Eliseo Diego nació en La Habana, el 2 de julio de 1920 y desapareció físicamente, en México, el 1 de marzo de 1994. Fundó la revista Orígenes junto a José Lezama Lima y otros intelectuales, en 1986 recibió el Premio Nacional de Literatura.

Poco se conocen, o no tanto como lo merecen, la valía de su obra poética, el desempeño ensayístico, en traducciones y prosas. Durante la edición 29 de la Feria Internacional del Libro se le rindió homenaje en el Foro Literario de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba donde expertos, estudiantes de la Facultad de Artes y Letras, públicos lectores destacaron la dimensión intelectual y humana del autor de textos fundamentales para profundizar en la lírica cubana del siglo XX.

El libro En la Calzada de Jesús del Monte (1949) es el más significativo en intenso de su producción autoral. Revelador por la alta jerarquía literaria, el conjunto propicia un sensible acercamiento a la identidad cubana. Cierto aire barroco brota de la belleza del mundo cotidiano visto por un hombre culto, estudioso, trabajador intenso.

Elocuente es en la dedicatoria que data de 1948: “Este es un texto que dedico a la amistad, estas son unas palabras dichas por la tarde a unos amigos –para sabernos mejor la conmovedora belleza de este mundo-. Su escritura no es sino un ardid para engañar al tiempo, y que dure un poco más el eco suave”.

Revisitar el legado de Eliseo Diego propiciará acercamientos a una fructífera existencia frente a la desolada intemperie. Él acompaña, abraza, entrega la intensidad de todos los días como momentos excepcionales. Quizá por eso escribe: “Por la Calzada de Jesús del Monte transcurrió mi infancia, de la tiniebla húmeda que era el vientre de mi campo al gran cráneo ahumado de alucinaciones que es la ciudad”.

Hay que leerlo despacio, saboreando cada palabra, la intencionalidad de un discurso poético rico en realidades y sueños que brotan de la intimidad y la cercanía, la nostalgia y el silencio.

Eliseo Diego: revisitar su legado

Foto: cubasi.cu

¿Por qué no llevar al teléfono, a la computadora, al tablet, el regalo de uno de sus poemas o las historias creadas para la infancia? Eliseo Diego fue un hombre avanzado en su época, supo cautivar a los de menos edad con el lenguaje libre de beatería pedagógica.

Al cerrar cada una de las páginas que él dedico al género humano quedan en el memoria, en el alma, versos de permanencia para el presente y el futuro. El más largo, definitivo homenaje, será, sin duda, leerlo con interés, deseos de acercarlo a la cotidianidad para conocernos mejor.

(Tomado de Bohemia digital)

 

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