heredia y heredia: el poeta mayor diferentes comentarios

Por René León

José María Heredia y Heredia, nace en Santiago de Cuba, el 31 de diciembre del 1803 de padres dominicanos. Como su padre, fue magistrado. Viajó con él por Venezuela, México, Pensacola. En Cuba reside en Santiago de Cuba y La Habana. Se gradúa de bachiller en leyes en La Habana, pasa el grado de licenciatura ante la Audiencia de Puerto Príncipe (Camagüey), y empieza a ejercer de abogado en Matanzas.
Este año del 2003 se va a honrar en Cuba a Heredia. Se han preparado diferentes actividades para honrar a tal distinguido Poeta y Patriota. La casa donde nació ha sido reconstruida.
José Martí enalteció a Heredia el 30 de noviembre de 1889, en un discurso pronunciado en el Hardman Hall de Nueva York, donde dijo: «…que por su patria Heredia había querido él, por la patria mayor de nuestra América, que las repúblicas libres echaran los brazos al único pueblo de la familia emancipada que besaba aun los pies del dueño enfurecido: vaya, decía Heredia, la América libre a rescatar la isla que la naturaleza le puso de pórtico y guarda».
En el libro Proceso Histórico de las Letras Cubanas (1958), Madrid, Juan J. Remos dijo sobre José María Heredia y Heredia y su poesía: «En él cobró relieve su doble significación: la del poeta y la del patriota. Ha habido quienes han querido darle a su personalidad literaria un valor histórico; apreciándolo como el primer poeta romántico, por estimar, quienes así opinan, que hay calidades en sus versos, que le adelantan en el tiempo, a los que abrazaran ese credo artístico. Quizá han ido demasiado lejos los mantenedores de esta teoría, pues en Heredia, como en otros poetas de su tiempo (el mismo Bello, Quintana y otros) hay determinadas formas y no pocos alientos que descubren la posibilidad del fermento romántico; razón por la que se les contempla en un minuto de transición, entre el Neoclasicismo y el Romanticismo; por eso se les llama «prerrománticos».
Sobre Heredia, dice Orlando Gómez Gil, en Historia Crítica de la literatura Hispanoamericana,1968.USA: «Los temas de Heredia giran todos alrededor de sus grandes amores: la mujer, la patria, la libertad, la naturaleza americana, la gloria, la fama y Dios. La ausencia de ellos durante casi toda la vida del poeta produce esa nota tan característica de su obra que es la nostalgia. Respecto a sus poemas de amor hay que afirmar que Heredia no fue un gran poeta amatorio. Su capacidad para amar está en razón inversa a su inhabilidad para expresar ese sentimiento.»
Raimundo Cabrera en su libro Cuba y sus Jueces La Habana, 1922, dice sobre Heredia: «…surgió el genio y el escritor clásico en José María Heredia, poeta desde los diez años, letrado y lingüista a los quince, abogado y periodista a los veinte, magistrado en México a los veinticinco; historiador, maestro, publicista y proscripto de la cara patria a los treinta y cinco…, época de su temprana muerte.»
La Lic. María Isabel Hernández Cobas (Cuba) dice sobre Heredia: «¡Dulce Cuba! (…). Te hizo el cielo la flor de la tierra: así escribía a mediados del siglo XIX el joven José María Heredia y Heredia, el hombre que décadas más tarde se convertiría en el «poeta de la libertad» y es considerado como el «Primer Poeta Revolucionario». En su poema «La Estrella de Cuba» deja un hondo sentimiento de patriotismo y dolor, denuncia la feroz tiranía colonial en la que se encontraba nuestra Patria, es un canto ferviente a la necesaria libertad del hombre:
«Nos combate feroz tiranía
Con aleve traición conjurada.
Y la estrella de Cuba eclipsada
Para un siglo de horror queda ya.»
Salvador Bueno, en su libro Figuras del Siglo XIX, Editorial Cubana, 1980, dice Heredia: «José María Heredia ha sido llamado con justicia «el poeta de la libertad» de Cuba y también «el cantor del Niágara». Con razón recibe esos apelativos exactos. Pero También fue un cabal poeta romántico, el «primogénito del romanticismo hispano» como lo tituló Manuel Pedro González. Y esa condición de romántico, más en su propia vida que en la extensión de su obra poética, explica sus actitudes, sus entusiasmos, sus fallas y declinaciones, el aliento emocionado de su existir.»
Su vida se merece el reconocimiento de todos los cubanos, no sólo por haber sido un poeta de gran mérito, sino también por rebelarse contra el colonialismo españo

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