café poético en cubapoesía con fuerte sabor a david

Tres jóvenes poetas cubanas, ganadoras de las últimas ediciones del Premio David de Poesía de la Uneac, .protagonizaron una lectura de su obra, esta tarde, en el centro cultural CubaPoesía, conducidas por la también poetisa Darcy Borrego y acompañadas por el escritor, novelista, poeta, cuentista y ensayista dominicano Fernando Valerio Holguín.

Marta Luisa Hernández Cadenas: (Guantánamo, Cuba, 1991). Poeta, teatróloga y performer.Se desempeña como asesora dramática de Teatro el Público y en el año 2017 resultó ganadora del Premio David de Poesía  con el libro titulado Días de hormiga.

 

Días de hormiga

 

Otra recaída,

aullido que se enciende.

Despertar con saliva en la cara,

porque también heredé de mi madre la epilepsia.

Qué suerte contar con una plaga,

una marcha de huellas tóxicas y asesinas,

proletarias del jengibre frío derramado antes de la convulsión.

Y qué suerte vivir en una ciudad tan quemada,

y qué suerte estos meses de padecimiento y encierro,

y qué suerte mi teatro de obsesiones,

y qué suerte la buena insolación,

y qué suerte el faltante de analgésicos,

y qué suerte la función número cien,

y qué suerte encontrar el cuaderno de mi madre en una caja,

y qué suerte conocer a la muchacha,

la muchacha que mi amigo dramaturgo llamó desde mi casa,

querer a mi amiga suicida,

quererla mucho.

En este día de suerte saberlo: heredé toda la felicidad de mi abuela y mi madre.

Extraviarme en la persecución,

suena antioxidante el limón que mancha y ahuyenta a la plaga,

y encontrarme conmigo en la recaída,

porque una poeta escribió Rehab —valioso aporte para mis vencimientos—,

y otra poeta escribió Sin tierra común.

Otra vez en el mismo suelo,

el de la misma casa,

donde cupo casi todo.

 

Yenys Laura Prieto Velazco:  (Sancti Spíritus , Cuba, 1993) Poeta y periodista del Sistema Informativo de la Televisión Cubana. Premio David de Poesía 2018.

 

El dolor por este siglo

 

«El dolor por este siglo

no entiende de cenas ni de colas.

Cabecea por los parques y en cada sucursal

canjea sus antiguos bienes por nerones travestidos,

y tintes baratos con olor a mefasma.

Observa en los cines filmes sucios que comienzan a dolernos.

Una bocanada de humo sobre la nariz de un siglo.

La Habana resiste sus alergias y decorada a lo garçon

hace una hoguera con la historia.

Las páginas cada vez dan menos fuego.

A través de la puerta se ve al siglo retenerla,

con pretensiones caucásicas, lozanas, postmodernas.

Un agujero con forma de beso recorta el espacio.

La ciudad sonríe mientras cree ver a la luna

reflejada sobre un plato vacío.

Duele esta ciudad cuarto menguante,

pero más este siglo que no sabe besar sin close-up.»

 

Giselle Lucía Navarro (La Habana, Cuba, 1995). Poeta, narradora y diseñadora. Su libro de poesía para adultos Criogenia (Premio David 2019) saldrá publicado por Ediciones Unión.

 

Visceral

 

Odio al artista

que cree que el arte viene desde el asco

y trepana su cerebro para extraer cada palabra dulce,

cada trozo de suavidad,

esas palabras que él llama defectuosas,

y se arranca la sensibilidad

en busca de la perfecta belleza de su obra.

 

Odio lo perfecto

como todos los esquemas artificiales,

como el hombre perfeccionista

que subsiste gracias a su oportunismo,

un hombre que me odiaría si leyera estas palabras

y me llamaría cursi

y dijera que aún soy transparente

y mi palabra no crece.

 

Un hombre que no se permite la dulzura

es un cuerpo que se quema de espaldas al sol.

 

 

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