la paloma de vuelo popular de guillén será el libro del mes

por María de los Angeles Polo Vega.

La paloma de vuelo popular, libro de Nicolás Guillén publicado por vez primera en Argentina, a finales de 1958 es el título seleccionado por el Instituto Cubano del  Libro como libro del mes.

Un poemario que recoge 39 textos escritos a lo largo de sus años de poeta, poemas que ya se han vuelto de todos a causa no solo del lenguaje y los temas de raíz popular, sino porque el sujeto lírico no se queda enclaustrado en un ego poético aislado y sale hacia la pluralidad del “nosotros”, un aliento que sostiene a lo largo de una parte importante de su producción poética.

Este libro toma su verdadero sentido por la condición de exiliado de Nicolás Guillén que siente añoranza de su verdadero lugar y  se desespera ante la distancia física que lo separa de su país, y que también sabe que tarde o temprano las cosas en su Isla cambiarán. Su título alude a su propósito de crear muy apegado a la cosmovisión de los más humildes pero echando a volar desde ella. En ello se aúnan su actitud ideológica y estética de potente proyección revolucionaria.

Uno de los poemas que lo conforman es “La muralla”, contentiva de un mensaje de unidad, cimentada en la integración racial y en sentido general con un gran despliegue de símbolos positivos y negativos, en los que también hay un nivel subliminal de lectura que alude a la capacidad del pueblo, constructor de la muralla, de escoger la alternativa a seguir, impedir el paso al “sable del coronel”, al “veneno y al puñal”, todo lo cual permite intuir un trasfondo político.

“Para hacer esta muralla,
tráiganme todas las manos:
los negros, sus manos negras,
los blancos, sus blancas manos.
Ay,
una muralla que vaya
desde la playa hasta el monte,
desde el monte hasta la playa, bien,
allá sobre el horizonte.”

La mayor parte de estos textos denuncian las injusticias raciales y el trasfondo de dominio imperialista que determinaba el status quo también en lo moral que caracterizaban a Cuba, destacando el contraste existente entre la belleza de la naturaleza y la precariedad de los valores.

También se encuentra entre estos textos  su “Elegía a Jesús Menéndez”,un extenso poema de sostenido lirismo  que refleja su propia consternación y la de todo un pueblo,ante el asesinato impune del héroe negro.

“Jesús es negro y fino y prócer, como un bastón
de ébano, y tiene los dientes blancos y corteses,
por lo que su boca se abre siempre amanecida;

Jesús brilla a veces con ojos tristes y dulces;
a veces óyese bramar en sus ojos un agua enbravecida;
(…)
Jesús nació en el centro de su isla y allí
se le descubre desde el mar, en los días claros,
cubierto de nubes fijas;

¡subid, subidlo y contemplareis desde su frente
con qué fragor hierve a sus pies y se renueva
en ondas interminables de vida!”

Un poema extraordinario que comenzó a escribir en 1948, año del vil asesinato del líder azucarero y no lo culmina hasta 1951, por lo que el dolor de la pérdida social, la emoción que se vuelca en la poesía, se fue sedimentando durante cuatro años hasta cuajar en esta pieza  extraordinaria , donde también intercala pasajes de prosa poética , en el que la  denuncia llena de lirismo constituye un lamento y un canto de guerra, contra los artífices de la situación neocolonial que imperaba en la isla y que van desde las cotizaciones de la bolsa de Nueva York y el modo en que el capitalismo salvaje se sostiene, sobre el dolor y hasta la muerte de las mayorías…

En sentido general el poemario constituye un tributo lírico al pueblo, a su cultura y sus doloridas esperanzas.

 

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