sobre los pueblos originarios en las américas

Por: María de los Ángeles Polo Vega.

El 9 de agosto es el día escogido por las Naciones Unidas para estimular entre los hombres y mujeres de buena voluntad en el mundo, el respeto a la dignidad de las culturas originarias, cuya presencia, al menos en las Américas, a pesar de las  invasiones de los colonizadores y de los genocidios padecidos, es extraordinaria.

Los colonizadores no solo se apropiaron de las riquezas naturales y su explotación desenfrenada, también han tratado, durante siglos de destruir las tradiciones y cultura propias de estos pueblos.

Según datos de la UNICEF en nuestra zona geográfica existen más de 500 pueblos indígenas, desde La Patagonia hasta el norte de México, pasando por diferentes áreas geográficas como la Amazonía, los Andes, el  Caribe Continental y el Caribe Insular, Baja Centroamérica y Mesoamérica.

Su presencia es más numerosa en países como México, Bolivia, Guatemala, Perú y Colombia, que reúnen al 87% de los indígenas de América Latina y el Caribe. El restante 13% de la población indígena reside en 20 estados diferentes.

Otro dato curioso al respecto,según la UNICEF,  es que destacan cinco pueblos con varios millones de personas como los Quechua, Nahua, Aymara, Maya yucateco y Ki’che, y seis con poblaciones entre medio y un millón de habitantes como los Mapuche, Maya q’eqchí, Kaqchikel, Mam, Mixteco y Otomí.

Cubapoesía quiere, a manera de homenaje, compartir con sus lectores a algunos de los poetas más representativos de esos pueblos, dueños de una poesía rebosante de amor a la vida, a la naturaleza, a la historia y a sus hermosas tradiciones.

Tal como dijera el poeta Alex Pausides, durante una presentación en La Habana, de la Antología de poetas originarios de América, que publicara la Colección Sur hace ya tres años,  “si entendemos la poesía co­mo el acto supremo de creación de sueños y utopías, no estaremos equivocados si de­cimos que a los poetas originarios de América les ha llegado su tiempo de mejores cosechas a favor de sus pueblos orgullosos, nobles, valientes, generosos, en su larga lucha por la redención y la dignidad humanas”.

Una antología en la que se destacan los valores estéticos que expresan autores desde el helado extremo sur hasta el Río Bravo, combinados con la transmisión de valores ancestrales, testimonio actual de un legado de “belleza y resistencia” y donde nos encontramos con poetas mapuches, aymaras, quechuas, guaraníes, guajiros, yanaconas, kamentsas, wayus, mayas, mazatecos  y náhuatl, y hasta algunos de los pueblos originarios de América del Norte como los innu, los cherokees y los navajos.

Decía Rigoberta Menchú que “La paz es hija de la convivencia, de la educación, del diálogo. El respeto a las culturas milenarias hace nacer la paz en el presente”.

Desde México, de la nación Maxateca, Natalio Hernández, un poeta muy comprometido con la lengua y la cultura Náhualt.

Tiempo cero

(Canto a Teothuacán)

 

El maíz nace

el maíz florece

el maíz madura

el maíz se seca.

*

Todo nace

todo florece

todo madura

todo fenece

*

Nuestro corazón  nace

nuestro corazón florece

nuestro corazón madura

nuestro corazón muere

*

Nuestras ciudades nacen

nuestras ciudades florecen

nuestras ciudades maduran

nuestras ciudades envejecen

*

Todo nace

todo desaparece

y todo vuelve a nacer

para volver a florecer.

 

Desde Perú,  Odi González
Nación Quechua,  Camina el autor

Un río
En mis ojos reteñidos de sangre
fragua un lodo
restos de aluviones seguidos
sedimentos
lava

Un río
En mis ojos discurren parcelas
huestes
por línea materna
familia numerosa
todo enterrado;

las veces que arranqué las canas
de las sienes de mi padre joven
el alma Vicente

Una manada de ciervos rojos en mis ojos
rojos
Y plantaciones de café
Pasturas naturales, zonas cocaleras
todo enterrado;

en las cuencas
abiertas por los aluviones
cunde el vocerío de las vendedoras de pan
turba
séquito de las bocacalles
todo enterrado:
el puro silvar de los pulmones de Bernaquito
asmático
el hermanito finado
de quien tuve que ponerme sus ropas

Las herramientas-hechizo de mi padre carpintero:
gramil de a mil, sierras, garlopas que pulsaron sus manos
calientes
Los blanquísimos sombreros con cintillo
azul oriente
sombreros de mestiza, galas de mi madre. Todo
enterrado
En mis orejas sucias/ corral de llamas
niño andino
rebulle la carga
de los aluviones

Y surcos, terrones calcinados
por la urea/pesticidas
suelos forrajeros

Todo enterrado

La dicción de los colibríes
disipa la niebla
de las cuencas bajas


Hilario Chacín
República Bolivariana de Venezuela. Nación Wayuu

El manifiesto del cardón

Le dije a la brisa;
Id y llevadle mi mensaje
A los niños y jóvenes
De esta tierra irredenta.

Han dejado de jugar con mis brazos,
Han dejado de comer mis frutos,
Han dejado de lavar sus cabellos con mi corazón.

Antes se alegraba la casimba.
Ver miles de niños jugueteando en ella.
No entiendo, ¿por qué me abandonan?

 

Tzutu Baktun Kan
Guatemala. Nación Maya Tz utujil

Pedernal

Casa de obsidianas, pequeñas navajas
mujer de tierras amarillas, gran mujer obsidiana
blanca mujer, mujer roja obsidiana
llevas en el canasto obsidianas de colores
protégenos danos tu fuerza
pedernal, protégenos de la maldad
corta toda clase de enfermedad
corta toda clase de enfermedad, y dolor
eres dueña del fuego y de la casa de los himnos.

Piedra Obsidiana. Cuchillo de DOBLE FILO
Punta de Pedernal. Pirámide vista del CIELO
Kabawil del Guerreo cortando MISTERIOS
Magma del Volcán, Terremoto, TRUENO

Es el principio de Estructura y CONSISTENCIAS
Corta energías negativas, MALAS INFLUENCIAS
Orienta nuestra lengua, cortando con SIGILO
Males, enfermedades con el CUCHILLO
Corta misterios danos Memoria e INTELIGENCIA
A Médicos, Artistas, Guerreros de JUSTICIA
En la lírica defendemos recursos NATURALES
Siendo Buenos con BIENES. y malos con MALES

Casa de cuchillos, danos tu fuerza
tu rayo fuego, parte el cielo,
tu lengua, tus dientes, no comas demasiado
estás hecho para cortar carne, corte,
eres carne para la obsidiana,
obsidiana roja, obsidianas antiguas;
Ollas gigantes donde guardan el agua,
absuélvenos de todo error,
La casa de los himnos, casa de cuchillos.

 

 

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