homenaje a roque dalton en su cumpleaños 83

por María de los Ángeles Polo Vega.

Hoy cumpliría 83 años Roque Dalton, uno de los grandes poetas iberoamericanos del siglo XX.

Nacido en la ciudad de San Salvador el 14 de mayo de 1935, Roque Dalton fue un poeta, escritor y revolucionario salvadoreño que desde muy joven militó en las filas de izquierda en su país natal. Ideas políticas por las que fue encarcelado varias veces y se exiló desde 1964.

Vivió y trabajó en Guatemala, México, Praga y Cuba; realizó viajes a Suramérica, Europa y Asia. A finales de 1973 regresó al país bajo el seudónimo de Julio Delfos Marín, para integrarse al Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).

Sus propios compañeros lo asesinaron el 10 de mayo de 1975, cuatro días antes de cumplir 40 años.

Como intelectual fundó en 1956 el Círculo Literario Universitario. En 1956, 1958 y 1959 obtuvo el Premio Centroamericano de Poesía, otorgado por la Universidad de El Salvador. En 1969 obtuvo en Cuba el Premio Casa de las Américas, en el género poesía, con Taberna y otros Lugares, el más conocido y para la mayoría de los críticos el mejor de sus libros.

Dalton es poeta que impregnó su producción artística con su ideología política. De hecho, la gran mayoría de sus ensayos y poemas reflejan su radical compromiso sociopolítico con las causas que él consideraba justas, y por tanto necesarias y urgentes para el pueblo oprimido.

Su obra es amplia y en ella nos encontramos con títulos como:  Mía junto a los pájaros (San Salvador, 1957) ; La Ventana en el rostro (México, 1961); El Mar (La Habana, 1962);El turno del ofendido (La Habana, 1962);Los Testimonios (La Habana 1964);Poemas (Antología, San Salvador, 1968);Taberna y otros lugares, Premio Casa de las Américas (La Habana, Cuba, 1969);Los pequeños Infiernos (Barcelona 1970);  El Salvador (monografía, 1963); César Vallejo (La Habana 1963);  El intelectual y la sociedad (La Habana, 1969);   ¿Revolución en la revolución? y la crítica de la derecha (La Habana 1970);Miguel Mármol y los sucesos de 1932 en El Salvador (1972) y Las historias prohibidas del pulgarcito (México, 1974).

Con carácter póstumo se han publicado: Poemas clandestinos (1980); Pobrecito Poeta que era yo (narrativa, 1981); Un libro rojo para Lenin (1986); Un libro levemente odioso (poesía, 1988) y  Los Hongos (poesía, 1989).

Hoy queremos recordar al poeta amigo con esta breve selección de su obra:

 

Mi amor por ti es mucho más que amor

 

Mi amor por ti es mucho más que amor,
es algo que se amasa día a día,
es proyectar tu sombra junto a mí,
hacer con ellas una sola vida.

Las miradas que ya al conocer
se hablan entre sí en la distancia,
no hacen falta palabras… ¡qué más da!
si ya interpretamos lo que claman.

Los mil detalles que tienes tú por mí,
mi descaro al advertir en lo que fallas,
el sincerarme cuando hay que decir
lo que sinceramente no se calla.

Mi amor por ti es mucho más que amor.
Mi amor por ti es como una nevada,
un torrente de luz, algo tan bello…
como ponerse el sol o amanecer el alba.

 

Alta hora de la noche

 

Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre

 porque se detendrá la muerte y el reposo.

 

Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,

 sería el tenue faro buscado por mi niebla.

 Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.

 Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.

 No dejes que tus labios hallen mis once letras.

 Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.

   No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto

  desde la oscura tierra vendría por tu voz.

  No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre,

 Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre.

 

Como la siempreviva

 

 Mi poesía

es como la siempreviva

 paga su precio

 a la existencia

 en término de asperidad.

 Entre las piedras y el fuego,

 frente a la tempestad

 o en medio de la sequía,

 por sobre las banderas

 del odio necesario

 y el hermosísimo empuje

 de la cólera,

 la flor de mi poesía busca siempre

 el aire,

 el humus,

  la savia,

  el sol,

  de la ternura.

 

Como tú

 

  Yo como tú

  amo el amor,

  la vida,

  el dulce encanto de las cosas

 el paisaje celeste de los días de enero.

  También mi sangre bulle

   y río por los ojos

  que han conocido el brote de las lágrimas.

  Creo que el mundo es bello,

   que la poesía es como el pan,

   de todos.

   Y que mis venas no terminan en mí,

   sino en la sangre unánime

   de los que luchan por la vida,

   el amor,

    las cosas,

    el paisaje y el pan,

   la poesía de todos.

 

    Desnuda

 

   Amo tu desnudez

   porque desnuda me bebes con los poros,

  como hace el agua

  cuando entre sus paredes me sumerjo.

 

 Tu desnudez derriba con su calor los límites,

 me abre todas las puertas para que te adivine,

  me toma de la mano como a un niño perdido

  que en ti dejara quieta su edad y sus preguntas.

 

 Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo

 pasa a ser mi universo, el credo que se nutre;

  la aromática lámpara que alzo estando ciego

  cuando junto a la sombras los deseos me ladran.

 

   Cuando te me desnudas con los ojos cerrados

   cabes en una copa vecina de mi lengua,

    cabes entre mis manos como el pan necesario,

    cabes bajo mi cuerpo más cabal que su sombra.

    El día en que te mueras te enterraré desnuda

    para que limpio sea tu reparto en la tierra,

    para poder besarte la piel en los caminos,

    trenzarte en cada río los cabellos dispersos.

     El día en que te mueras te enterraré desnuda,

     como cuando naciste de nuevo entre mis piernas.

 

 

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