desde china hasta la habana llega el poeta wang ziliam

Traducción: Zhao Zhenjiang/ Yasef Ananda.

WANG ZILIAN es poeta, ensayista y profesor universitario. (Zhejiang, China, 1958). Desde 1978 comenzó a publicar en revistas chinas. Entre sus poemarios se destacan “Prisma triangular” (1984), “Barco de vela” (1992), “Límites turbulentos” (2004), “Lanzar los dados al mar” (2013), “Kangrinboqe” (2016) y “Esfera armilar” (2017). También su obra ha sido incluida en las antologías “Jóvenes poetas de China (1981-1982)” y “300 poemas místicos”, entre otras. Su poemario “Lanzar los dados al mar” mereció la medalla de plata del I Premio de Poesía Qu Yuan. Asimismo, su poema “Tienda de relojes” fue nominado al Gran Premio de Poesía de China. Actualmente, Wang Ziliang figura entre los 100 poetas contemporáneos chinos más relevantes, de acuerdo a la selección realizada por el sitio especializado Art Beijing.  En la actualidad labora como profesor en la Universidad de Zhejiang.

 

NIEVE

 

Empezó a nevar cuando encendió la lámpara.

La nieve caía en mis palmas despiertas

emblanqueciendo mis calamitosos hombros.

Al final, no pudo menor que caer

hasta que todo en mi ser fue de nieve

y me tumbé helado como nieve en la nieve

¿Quién podría llevarle un mensaje a mi familia?

 

Anchas eran las cicatrices

entre los dedos del invierno

 

A veces, un presentimiento…

 

Cuando dejó de aullar el viento,

el frío centenario y la llegada de la nieve

los niños callaron e hicieron detener los carruseles

 

La nieve iba a caer

Sonoras pisadas transitaban las piedras de la calle

desapareciendo tras la esquina imprecisa.

Entonces se iluminó la lámpara de petróleo de mi padre

y los amigos se unieron a la charla

como proyección de nerviosas sombras abortadas

desde la inefable luz

 

La nieve no escogía lugar. Duró todo el día

Llegó galopando aquel caballo en el crepúsculo

Lentamente

desalojando riendas

indetenible nevada hecha de premuras y raíles

 

Esa noche el peregrino ausente de tantos días

llamó a la puerta

 

Al levantar la cabeza

brújula confusa que trastoca identidades

la nieve lo ha sepultado todo

junto a su propio pasado

Nieve!

MUSEO DE RELOJES

 

Multitud de relojes duermen.

Nadie pudo precisar la cantidad de oro y plata

que le costó al imperio cada tic-tac.

El canal corriente.

Los juegos sin límites.

Nadie anotó durante las cacerías imperiales

cómo insistían atravesando el cielo

las flechas innumerables

de regreso a la superficie del reloj

manchadas con sangre temporal.

 

En el museo de relojes nadie puede rectificar

“este momento” indescriptible

para descalibrar disímiles pasados

singularísimos

 

El único deseo

es impedir que el relojero de Londres

decapite a los eminentes patriotas

que conspiraron contra el rey.

 

Ya nadie recuerda a los rebeldes

que iban y venían en las montañas.

Tampoco nadie se daría cuenta

de cómo funcionaban los relojes

de todos tipos y tamaños que respiran

desde los rincones del palacio

abriendo puertas, tocando música, jugando a los pájaros

o implosionando trucos.

A nadie le interesa si se trata de cuerdas o extraños rodillos

insomnes engranajes

que impulsan la extendida mano de la vida toda.

 

En el museo de relojes

no hay mucho que quieran conocer

las concesiones territoriales que se pueden lograr

durante una charla informal un día lluvioso

Para conocer el arte de agradar de ministros y relojes.

desde rumores de dinastías hasta invitaciones para cortar cabezas…

Las situaciones son tan inéditas como el escozor interior de un reloj de mesa.

 

Sin embargo,

la ley del corazón humano

es limpia y sencilla como sus agujas.

 

A veces improvisando ángulos.

A veces recta, como una zaeta.

 

CRUZAR LOPNUR

 

  1. Sol poniente

 

En este momento

el tan complejo mundo

ha sido simplificado como un liviano horizonte

casi recto aunque arqueado.

 

El sol semiesférico.

Sus líquidos

dorados y bullentes se avispan en el interior.

 

Luego

la tierra sin límites

y la oscuridad de violáceo epicentro

que protege un huevo de oro.

 

Al final

un homenaje

para despedir los restos de la hormiga

 

1.Tierra

 

Esa tierra no tiene una pizca de fragancia

sólo reina un olor salobre y duro como el cemento.

 

Los neumáticos la aplastan

insistiendo en huellas sospechosas.

Ni las águilas quieren pararse encima de ella.

Es difícil distinguir cadáveres en el barro.

Aquí las sombras de los árboles son impresiones

de vidas anteriores.

 

Me extraña que esta tierra simule ser la mar

mientras avanza un coche.

 

Y las olas muertas que se lanzan al sol

suplicando la inundación de las vidas porvenir.

 

      1.Cielo

 

Bajo este cielo

eclosiona una ilusión:

escenografía o bóveda de mezquita.

 

El cielo está imitando al arte.

(Y no al envés)

 

El cielo inmutable es una religión

concreto fenómeno de eternidad.

 

        1.Viento

 

Wei Jin, un poeta, me confesó:

“En el yacimiento, el viento sopla sólo dos veces al año

y cada vendaval dura seis meses”.

Le contesté, en Lopnur,

el viento sopló sólo una vez en los últimos dos mil años

y nunca se detuvo.

 

El impecable viento ha secado Lopnur,

a sus restos guerreros

a sus viejas partituras.

 

        1.Oreja

 

Se dice que Lop Nor,

tiene la forma de una oreja

aunque nunca suele escuchar.

 

Jamás se afanó en mejorar

la belleza sensual de la tierra.

 

Oreja

que nadie puede cortar como un loco.

 

Lop Ni

metáfora que escucha

a la metáfora del sonido y su desvanecimiento.

 

Este oído

recio como los dioses que logran la inmortalidad

a través del silencio absoluto.

 

        1.Sol-sepulcro

 

He aquí esta tumba de sol

que pone a los muertos a reposar en su epicentro

 

Rayos peculiares de luz rodean el sepulcro

-capa tras capa-

Siete capas como postes de madera

de grosor in crescendo alineados

 

Siete rayos de luz

Siete señales

Siete famélicos cuervos

 

Hogar de postes de madera.

Logo-luz.

 

La muerte

imagen que entraña e irradia.

 

Morir es hacerse uno con el sol.

 

VII. Reliquias antropológicas

 

Bolas de piedra

fragmentos de cerámica decorada a mano

retazos de bronce

cabezas de flecha aladas y triangulares

huesos animales granos de ágata

todo tipo de reliquias humanas

dispersión a cielo abierto en Lop Nor,

que aguarda el perpetuo ritual de las dunas de arena.

 

El ruido la plantación el agua los inquietantes leopardos

Torres de vigilancia en la lluvia murales criadores de tigres

memorias de antiguos guerreros

hermandad y camaradería mares olores y sexo

utensilios de las concubinas del Khan espejos

incienso y chistes secretos de patio trasero

ya se han ido

 

UN CIRUELO DE LA ERA SUI

 

Para el maestro Zhang An (561-632),

aka Guanding o Abhiseka, 5to Acarya del budismo Tiantai.

 

Ojos relajados en profunda meditación.

Su mente concentrada en el ciruelo

que guarda la puerta del templo

Pétalos blancos

corceles galopantes

cálices ligeramente rizados

como el agua del barranco que esconde torbellinos.

Nadie se atreve a molestarlo.

El sol sí

lo unge y redime.

Las raíces de los árboles van y vienen

como un vientre hecho de alientos

trozos oscuros cual granito o pitón enrollada.

 

La cabeza de Guanding está cubierta

con velos de imágenes invernales

el viento se infiltra

a través de cada hendidura de pared

textos sagrados noticias de Youzhou y Jizhou

Mientras que él recorre el largo viaje de su vida

los años desesperados cuando se helaba en el norte

y la experiencia horrible del instante final

escapando de la muerte aunque perdiera su caballo

Los pétalos alcanzan su cuello

Aflicciones

 

Bajo el ciruelo plantado por él mismo

Guanding lo recuerda todo.

Es un árbol con memoria

de sistema radicular muy sofisticado

lleno de imágenes coloridas.

Años después un erudito que ha revisado el calendario

vendrá a la puerta principal para testimoniar

el milagro del agua que fluye hacia el oeste.

Aún recuerda el día

en que el maestro Zhiyi el Sabio decidió ir a Tiantai

acarreando cajones y cajones de escrituras.

Durante el largo viaje

no escatimaron esfuerzos para detallar observaciones

y explorar las tierras vírgenes del saber.

Guanding se extiende debajo del ciruelo

medio dormido sin agitar ninguna extremidad

mente en “éxtasis libre”

que ausenta el cuerpo y lo percibe todo

incluso el destello a través de la grieta

el manojo de Sutras el golpe de campana

o el latido del cristal.

Tres días más tarde ganó el debate

pero fue menospreciado

porque venció con demasiada facilidad

Es un pecado atraer tantos curiosos

una herejía.

 

Solo las silenciosas flores del ciruelo

y los veloces arroyos le acompañaron.

El ciruelo debe ser atendido por mano íntima.

Año tras año… y el cometa se transforma en ganso salvaje.

Guanding todavía sentado bajo el árbol.

Baja la cabeza y los pensamientos en torrente

le atacan como un tsunami del mar del este.

Una ola divina surge de la profundidad de las palabras.

Nieve

pergamino extendido sobre la tierra

y un ganso en el estanque que no acaba el único trazo

pero sus reflexiones perduran en el agua

por encima de montañas y barrancos

donde está ahora sentado

solitario con ojos impávidos

y su mente en el ciruelo de la puerta del templo.

Contempla el meollo de su vida

plena de raíces arbóreas que hacen florecer pensamientos

 

¿Será acaso él ciruelo mismo?

Hangzhou, 22 de junio del 2011.

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