luis alberto crespo,siempre el poeta.

(Selección y textos tomados de Unión Libre)

Esta selección de poemas que pertenecen a su último libro inédito PALABRA DE INSOLACIÓN.

por : Enrique Hernández-D’Jesús

Seleccioné la primera parte del libro para no perder el ritmo, la secuencia y la intención del poeta en reunirlos. Su poesía continúa la misma marca crespiana, es el mismo poema desde que apareció hace 50 años, en junio de 1968 SI EL VERANO ES DILATADO, publicado por Salvador Garmendia en la colección Actual de la Universidad de Los Andes: “el tratamiento descarnado y directo de un paisaje y unos hombres para convertirlos en visiones trascendentes, sobre cargadas de nostalgias, polvo, silencio y ruido de sol.” Hoy la Insolación es su hija, la continuación de un trabajo creador, donde la vida y los paisajes siguen enriqueciendo el aliento y las formas mágicas de la palabra, el mismo milagro de la sinceridad y su fuerza la tierra, la lejanía, el pájaro detenido en una hoja, el país palmo a palmo con su ternura y añoranza, él siempre en caballo permanente.

Guardería

Verde como un tren después de cruzar el bosque
y rojo como las viejas espuelas

 

¿Por qué te haces nudos
para estar afuera
si el hueco trabaja recio
y termina su promesa?

 

El sosiego
la gota estancada mientras se la lleva la corriente

el ansia
la gota seca que quiere ser agua

 

Apenas nos levantábamos
nos alejábamos de vivir
A nuestra ropa sucia
sólo le faltaba mendigar
y a nuestra dignidad
ese puñado suelo abajo

 

Saba

Oigo gemir a una cabra
Qué heroísmo

 

Hay un nombre
que se hace lugar fértil
con sólo negarlo
y un árbol que después de abatido
renace con sólo escribirlo
Pero hay un nombre
y un árbol
que con sólo olvidarlos
hacen la tórtola

 

Desde algún ramaje

Lo oigo silbar
pero fue hace ya mucho tiempo
Su nuevo silbido
es cuando cesa

 

Lo sabes Leopardi
desde lo más remoto el jebe torcido
se muestra esbelto

 

La verdolaga crece para que nos desconozcamos
la chamiza siempre para hacernos nómadas
y la árida semilla de la ruda
para desconfiar de lo sagrado

¿En qué punzada de la víscera
rosal
sentiremos el dolor último?
¿Recordarás amor mis ojos
cuando me quemes?
Busca luego un torbellino
y suéltame

 

Nada es el acaso
porque no se fija
Sólo es erecto lo giboso
Recuérdalo perfección

 

Nadie es tan pobre
como en el perdón
pero nadie es tan altivo
como en la horca

 

Lo que se levanta
es mucho más abajo

y lo que se hunde
llega mucho más arriba

Nosotros no
nosotros sepultamos

Déjame tu papel vacío
Quiero más bien sus arrugas

donde todo es ay
Peso menos que mi camisa
cuando cuelgo en la casa

El suelo barrido me despierta
ese agujero sin tapa bajo la sábana

Huelo que vivo
y me privo de sentirme

 

Pajarera

Su cuerpo trata de volar
entre los barrotes

su alma se lo impide
y le abre la jaula para que no huya
En mi infancia
No hubo ninguna flor

Si la hubo
no perfumaba

Era de nadie

el sortilegio puro

Se detuvo el viento en el sauce
Sin él perdimos el momento de temblar

Somos los primeros
en enmudecer como un pozo

últimos en persistir como fronda
por amor a la llama

y en pisar yerba
la gracia perdida

 

Amalia

¿Qué tienes hoy?
-es esa golondrina de nuevo
esa golondrina papá

Me ocurre
me da vueltas encerrada

y además
no es tan oscura como lo leí

es mía

 

Maitín a su amada

Si mueres
comenzarás a lamentar
tu parecido con la perdiz
el ave de los baldíos de Choroní

y sentirás resentimiento
por negarle a tus brazos que me abracen
y que tus manos te desvistan

Si tú mueres
volverás a casa día tras días
te tenderás a mi lado
y me repetirás una y otra vez

no puedo
ya no puedo hacerlo
pero cómo te deseo

 

Sé que esto es definitivo entre los dos
y que yo soy su castigo

Lo conoce ella
ya sabes quién

e insiste que ya basta
que debes terminar de cavar

y que aprendas con la pala
a no saciarte

Hay un existir en nosotros
que huye del ser

su casa mal sembrada
entre lo torvo y la dulzura

Dan ganas de lo pelado
porque asuela e insiste

 

Caujaro

Si no fuera polvoriento salirnos del afuera
o corral callarnos porque no nos sostenemos
¿ de qué paisaje seríamos?

¿A qué torcedura semejarnos
en vez de tragar lo silencioso?

¿Entiendes por qué te pedimos
el alimento que te acuchilla?

Árbol de miel tristísima
danos la saciedad que vive
de lo que nos engaña

 

Yo comía con mi sombra
vestido de blanco

Le daba restos de tiza
para mantenernos pálidos

y salía de mí a cuidar mi flacura
con los alambres

Si vieras el que ahora soy
poco sabrías de mí
hermético y sin patria como un silbo

 

Quítame de aquí
Le pedí
y me dio esto tendido

Apártame de en medio
Le dije

No pudo de tan plano
Desde entonces soy el señalado
el balido

 

Para Yaíta y Antonio José

El tiempo pasa

Nosotros no
nosotros somos nostálgicos

 

Extraña aquella brisa que abría lo cercado
y dejaba su soplo

Una mano de pronto la silenciaba
como la fiebre una fiebre sin virtud
-¿no Gide?

y cuidaba con esmero
su pira entre las sábanas

 

Alguien pasa

Lo miro
después que hubo ventana

Lo que tiembla
y una mancha de la apariencia
(¿la cortina?) tratan de darle forma

pero la distancia no lo deja seguir
y lo acaba

 

La llovizna está diciendo cosas
Acerca el oído a tu cuerpo

Se parece a nosotros
Tiene miedo

Lo que dice lo conoce tu vida
Sabe que ha de morir

Mi boca te recorre
las veces que tu cuerpo te oculta

El lino es blanco
si mi mano te adivina

y un pez se escapa de tu olor
cuando el agua te seca

 

Verano

Ten paciencia
una gota es ya un árbol

 

A El Cuarteto de Alejandría

“Dos cosas” fue aquel enigma de dos sílabas
que dejó escrito T.H.O. entre sus papeles

pero ninguno supo cuándo comenzó
a agonizar en un poema de Baudelaire

 

Tus pasos se alejaron
antes de que te marcharas

Cómo le cuesta a la tierra
tu presencia

 

Adiós poeta Darwich

¿Por qué sopla tan fuerte cuando hay desdicha
y me deslumbra la trinitaria bermeja
que anuncia que has muerto?

Sólo es verdad algo que está suelto
algo que estaba mal

y unas rayas con un país en medio
y el tizne de lo que ya no será

¡Qué tordo!
¡Qué soliloquio!
¡Qué pesimismo!

 

El día señalado

Fue bajo una enramada ventosa
No tenía a nadie a quien decírselo

Le ofrecimos una única flor
con su lejanía

Cómo sufría sintiéndola

¿Cómo pudo querer ser tan pálido

                                como lo apagado? anota W C W

Apenas se sostuvo
Apenas pesaba

De una a otra mejilla
esas líneas de la arrogancia en los labios
por creerse un amante taciturno

¿A qué morir entonces
en otra vida?

¿Y para qué con tanta hierba
empinándose sobre él
como si tratara de alzarlo?

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