manuel navarro luna, un gran poeta, un gran hombre.

por María de los Ángeles Polo Vega
tomado de www.radiococo.cu
navarroCINCUENTA años se conmemorarán este 15 de junio de la desaparición física del poeta revolucionario Manuel Navarro Luna y desde la Habana quiero sumarme a los homenajes que en mi ciudad le rendirán a este manzanillero, iniciador del vanguardismo en la literatura cubana.
Un poeta inmenso, como lo definiera Roberto Fernández Retamar porque Navarro “rompía las normas de cuantos trataban de clasificarlo (…) porque su clasificación es esa, inclasificable; pertenece a esa raza salvaje de poetas como León Felipe y Pablo de Rokha, poetas enormes, poetas que parecían complacerse en romper las normas que ellos mismos engendraron”.
Y sin embargo, Manuel Navarro Luna es prácticamente desconocido, pese a esa enormidad, entre las más jóvenes generaciones de cubanos, salvo en Manzanillo donde cada año se celebran jornadas de homenaje a su memoria, porque las editoriales cubanas por más de treinta años no se detuvieron un solo instante en la obra del autor de Ritmos dolientes, Corazón Adentro, Refugio, Surco, Pulso y onda, La tierra herida, Doña Martina y las Odas Mambisas y Milicianas, por solo citar algunos.
Un Navarro Luna que fue primero un poeta delicado e intimista y fue creciendo y transformándose en ese poeta de vanguardia que se revelaba no solo en las formas, sobre todo en el contenido. Un poeta que – y retomo nuevamente las autorizadas palabras de Roberto Fernández Retamar- “como Martí, como Villena, como Che Guevara, en medio de las tempestades guardaba un corazón sensible”.
Recuerdo con mucho cariño sus Odas Mambisas y Milicianas en aquel cuaderno de color verdeolivo que me regaló mi abuelo Miguel siendo yo muy niña aun, versos de combate que penetran el alma del lector, cuyas huellas se conservan inmaculadas en mi memoria afectiva. Poemas que en tiempos como estos, de compromisos y definiciones resultan tan necesarios como cuando el viejo poeta andaba con su fusil al hombro, por las montañas del Escambray, recitándolos a los milicianos en sus propios campamentos.
O cuando en tiempos de terror acusó con sus versos al asesino de Jesús Menéndez porque ¡Ningún mástil herido, ninguna estrella rota; ningún vuelo tronchado como su muerte! ¡Brota!.
O en plena dictadura, cuando le cantaba a la gloriosa ciudad de Santiago, a José, a Antonio, a Mariana, pero también A la sangre asesinada, para advertirnos que ¡la sangre caída se despierta y os mira!/! No están muertos, del todo, los muchachos!/Ese pulso indomable de la montaña es de ellos…!/!Y es de ellos la bandera que la aurora en la Sierra ha enarbolado!
Un poeta que a nadie que le leyera dejaba indiferente, para el maestro Cintio Vitier ” Cuba entera está en sus poemas, vibrando poderosamente erguida, desde los guerreros sensitivos del siglo XIX hasta los fabulosos libertadores de hoy (…)Cuba está íntegra en su palabra y en su gesto de gran poeta”
El chileno Volodia Teitelboim dijo. “ Navarro Luna no es la voz de un hombre, es el clamor de una raza gritando el ansia de una verdad implacable”.
Y Nicolás Guillen, nuestro Poeta Nacional afirmó: “Aunque los años pasen y se amontonen los siglos, su voz resonará impetuosa y marcará uno de los momentos más altos y más profundos de la lírica cubana (…) pues salvo Martí, en Navarro como 4en ningún otro poeta, la Revolución es tema constante en su poesía, anunciada, prometida, cantada por él”
Largo y extendido pudiéramos estar hablando de Manuel Navarro Luna y de su obra que es inmensa y sin embargo, es prácticamente un autor desconocido entre las generaciones más jóvenes de cubanos, pues más de treinta años padeció un injustificado silencio editorial. Recuerdo a mi colega Vicky Gómez cuánto padeció por ello y no existía tribuna en la que no alzara su voz e hiciera esta crítica.
Por fortuna, la colección SurEditores publicó recientemente una antología que está a la venta en la red de librerías habaneras y que tristemente Vicky Gómez no alcanzó a ver. En ella se recoge toda su obra poética, en más de 500 páginas, donde se incluyen valoraciones críticas de intelectuales cubanos contemporáneos con el autor y a manera de portadilla las palabras pronunciadas por Roberto Fernández Retamar en el año 1972, cuando los restos del insigne poeta manzanillero fueron trasladados al cementerio de la bella ciudad del Golfo de Guacanayabo.
Honrar honra y como manzanillera y como cubana he querido dedicar estas líneas al insigne poeta quien, al decir de Nicolás Guillen y de muchos que le conocieron, fue también un gran hombre.

Un comentario sobre “manuel navarro luna, un gran poeta, un gran hombre.

  1. Admiro a este poeta y su poesia clara y vibrante. Hace poco tuve el placer de leer unos vrsos suyos en un pequeó círculo de amigo, amantes de la poesia y me di cuenta de lo poco conocido que es conocido aquí en España este gigante nuestro de la poesia española.

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