evtushenko en el romerillo, en la habana, en cuba.

Evgeni Ievtushenko  Foto  Robert Ramos
Evgeni Ievtushenko Foto Robert Ramos

“Cuba me llena de nuevas fuerzas. Ya no puedo vivir sin Cuba”. Entre vecinos del barrio del Romerillo, estudiantes de la Universidad de las Artes y curiosos transeúntes, bajo el sol radiante de Cuba, en esta mañana sabatina de finales de mayo, el célebre poeta ruso Evgueni Evtushenko, verdadera estrella del vigésimo Festival Internacional de Poesía de La Habana, dejó oír por quinta vez su potente voz de animal siberiano.

En la tarde anterior su gran poema al Che Guevara estremeció al auditorio de la Casa del ALBA Cultural, en la céntrica calle de Línea, en el Vedado. “Muchachos, repetir consignas es una mierda. A la izquierda, siempre a la izquierda, pero nunca más a la izquierda de vuestros corazones”. Su admiración por Salvador Allende, y el continente latinoamericano, su experiencia cubana como guionista del filme “Soy Cuba”, su enamoramiento por la Revolución Cubana y sus jóvenes líderes, su vocación por el socialismo y la lucha por la justicia y en contra de toda dictadura mental, política o militar, fueron temas que, durante una hora, desgranó ante el numeroso público reunido en una calle del Romerillo, que lleva al Instituto Superior de Arte.

“Quiero ver a Kacho, ese gran pintor”. Y conversó un rato con Kacho, tras admirarse ayer viernes, del revolucionario proyecto humanista del artista cubano, que a fuerza de voluntad y amor, ha transformado la vida cotidiana de los habitantes del barrio: desde la fisonomía visual del entorno, hasta el mercado donde compran sus alimentos, convertido en una galería de arte vanguardista, sus áreas de libre conexión a internet, su galería con obras de Wifredo Lam y otros grandes pintores, en una intervención cultural de primera magnitud que prueba cuánto puede logarse cuando un artista se empeña en participar y cambiar las cosas.

Cambiar la vida –como quería Rimbaud. Transformar el mundo –como quería Marx. Ese maridaje entre la poesía y la historia. A unas el arte y la realidad, creando una nueva realidad trascendida, y trascendente. Esta mañana, dos artistas revolucionarios. Dos actitudes ante la vida, el arte y la historia. Y todo porque el barrio del Romerillo es una realidad concreta que no deja indiferente a nadie que tenga al ser humano como el centro de sus preocupaciones artísticas, políticas o filosóficas. Esto es Cuba. Por esta razón hay que creerle al poeta cuando agradece a los presentes y les dice que ya no puede vivir sin Cuba, que Cuba lo llena de energías nuevas. Y promete no morirse antes e hacer todo lo que tiene entre manos.

Evgueni Evtushenko sigue sien do, a sus 83 años, una formidable fuerza de la naturaleza. Su pasión intacta, su humor cáustico y su infinita ternura, expresiva del alma rusa, así lo atestiguan. Su gran poema “Dora Franco” –canto de amor dedicado a Nuestra América, a su destino luminoso y a sus gentes generosas y a su historia milenaria–, algunos de cuyos capítulos leyó en la Casa el ALBA Cultural, ante un público totalmente sobrecogido por la emoción este viernes 27 de mayo, así lo registran. Evtushenko sigue siendo un referente imprescindible de la poesía mundial y del compromiso de los poetas y artistas con la lucha por libertad y el enaltecimiento de la condición humana.

Su estancia en el Festival de Poesía de La Habana es un privilegio para los que creen en la poesía como fuerza movilizadora de la conciencia y el alma del hombre contemporáneo, amenazado como está por las fuerzas oscuras de la codicia, la humillación, la indiferencia, la incultura y la violencia.

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